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Columna: Vinos emergentes

Quien siga creyendo que en Chile sólo hay vinos buenos, bonitos y baratos está totalmente fuera de contexto. El país cambió con el desarrollo de otros valles y descubriendo cepas que no se sospechaba que estaban en estas tierras.

Con la llegada de la agricultura orgánica y biodinámica se produjo además la aparición de vinos naturales, que se van abriendo espacios de norte a sur y de cordillera a mar. No se habla sólo, por ejemplo, de D.O. Aconcagua, sino que ahora esa denominación va acompañada de Andes, Entre Cordillera y Costa. En la Quinta Región, han aparecido sectores como Marga Marga, Quebrada del Ají, El Sobrante, entre otras.

La introducción sirve para hablar de una viña regional emergente. Gracias al encuentro con un ex alumno de la Escuela de Gastronomía de Duoc UC Valparaíso, Franko Fernández, conocí  los vinos de Narbona Wines, proyecto encabezado por el agrónomo Pedro Narbona a partir de 2009. En un principio el vino se llamó Don Pedro, comenzando con una barrica, después dos y así sucesivamente. Ahora es una viña boutique que produce vinos finos de manera autosustentable y en cantidad limitada.

En Quillota, en el sector de Quebrada del Ají, está la bodega Narbona Wines, en medio de un bosque nativo propio de la zona centro-sur. Es un lugar mágico y encantador que invita a disfrutar de un buen vino en la tranquilidad de un ambiente acogedor. Minimizando el impacto ecológico y con la menor intervención posible, se plantaron cepas francesas y se construyó la bodega ecológica, que cuenta con agua de vertiente, genera su propia electricidad y elabora sus vinos manualmente. La filosofía de su dueño es producir el mejor vino de forma natural, con levaduras nativas, sin usar aditivos y sin corregir acidez ni grado alcohólico; sólo cuida que el vino se desarrolle en forma natural y respetando el medioambiente. En 2017, lo invitaron a incorporarse a la Asociación de Viñateros de Aconcagua y posteriormente integra el MOVI.

Algunas notas de cata de sus vinos.

Partiremos con el Cabernet Sauvignon 2016 Narbona Wines, ensamblaje de 89% Cabernet Sauvignon de Aconcagua y 11% de Petit Verdot del Maipo, con 18 meses en barrica de tercero y cuarto uso.

Es un vino muy particular, de un rojo intenso, una nariz de intensidad media, con mucha fruta que recuerda a ciruela y frutos rojos,con un tanino bien a terciopelado en boca, con un regusto agradable y de gran permanencia. Se puede acompañar con preparaciones con carnes de grasitud media o legumbres, o degustarlo en buena compañía y una tabla de quesos de carácter. La temperatura sugerida es 18º, y me atrevo a recomendar una temperatura más baja. No tengamos miedo de beber vinos tintos un poco más fríos.

El segundo vino es un Petit Verdot 2016 Narbona Wines, ensamblaje de Petit Verdot 95% y Carmenere 5%, provenientes del valle del Cachapoal. De gran equilibrio, sublime tanto en boca como en nariz, muy frutoso, con madera antigua -aunquepersonalmente me gustan los vinos con muy poca madera-, donde el carmenere aporta toda la suavidad y un tanino elegante, propio de la cepa… que se entiende a la perfección con la potencia y astringencia del petit verdot, dando como resultado un vino con mucho carácter y un final largo. Acompaña bien a preparaciones con carnes magras, con salmón, atún, una corvina o guisos de verduras. La temperatura óptima de servicio sería de 14º grados.

Por último tenemos un Carmenere 2018 Narbona Wines, con 18 meses en barrica nueva francesa, del Valle de Apalta, en Colchagua. Esta es la estrella de la casa: un carmenere que sorprende desde un principio. De profundo rojo carmín y tonos púrpura de fondo, es elegante en nariz, con aromas a berries rojos y negros maduros sobre un fondo de especias dulces, que aportan un balance perfecto con sus notas a pimiento verde; también se aprecian aromas a chocolate negro y moca, provenientes del roble francés. En boca es bien estructurado, de taninos suaves, redondos y amplios. De acidez muy bien balanceada que termina en un final largo con toda la elegancia que aportan los taninos de esta cepa. Un vino ideal para maridar con carnes rojas, acompañar un cordero al palo, platos en base a maíz, preparaciones en base a pasta o disfrutar junto a quesos maduros. La temperatura optima de servicio va entre14º y 16º.

Los valores van de los $ 6.000 a los $ 11.000. Una buena ocasión de probar algo diferente, así que a disfrutar y me despido con un extracto del poema “Brindis”,  del cubano José Angel Buesa: “No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor / embriagarse de vino que embriagarse de amor / Y así mientras tú bebes, sonriéndome así / yo sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti…”.  SALUD.

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