fbpx

Todo lo que debes saber

Club de Lectores >> El Mercurio de Valparaíso

Gastronomía Club

Club de Lectores >> El Mercurio de Valparaíso

Gastronomía Club

Club de Lectores >> El Mercurio de Valparaíso
BENEFICIOS
Club de Lectores >> El Mercurio de Valparaíso
  •  ***20% de descuento en todos sus talleres.

Lo que contiene un cono de helado

María Alejandra Carrillo
Creadora y dueña de
“Panccini Cocina Sana”
@alepanccini / www.panccini.cl

“El helado de leche o el sorbete tienen esa sencillez de refrescarnos. Los podemos ir comiendo mientras caminamos o bien sentados mirando una puesta de sol”.

 Lo que más me gustaba hacer con mi papá era salir a tomar helado; era “la” salida especial.  Me llevaba al Café Santos, en Huérfanos con Ahumada, en Santiago Centro, donde nos atendía un garzón con tanta edad como el mismo café. Quien fue o al que le contaron de este mítico salón de té sabe de qué hablo.

Es más, el mismo garzón que nos atendía a nosotros también lo hizo décadas atrás con mi padre y mi abuela, que también lo llevaba a tomar once. Era un hombre calmo que se tomaba su tiempo para atravesar esos inmensos salones, a paso lento, para traernos la tan esperada “once”, con canastitas de pan variado, mermeladas, mantequilla y, para mí, una colorida copa de helados.

Ese momento era la gloria. Nos quedábamos ahí conversando cosas que ya ni me acuerdo, pero de seguro muy entretenidas, porque algo que caracterizaba a mi padre era su humor. Pero “cuando las vacas estaban flacas” sólo comprábamos un helado en Plaza de Armas y nos sentábamos a ver pasar la gente y jugábamos a contar historias de las personas que pasaban: “mira esa señora, viene aprisa; más que seguro que se le quedó algo en su casa”, o “ese caballero con cara de enojado, ¿qué le habrá pasado?”. Y así,  lame que lame nuestro helado, íbamos contando historias imaginarias de personas que veíamos transitar frente a nosotros.

El helado de leche o el sorbete tienen esa sencillez de refrescarnos. Los podemos ir comiendo mientras caminamos o bien sentados mirando una puesta de sol.  Y como siempre me han gustado estos dulces tan refrescantes, yo misma los elaboro ahora para mis clientes y para mi familia.  He hecho desde uno de palta con cacao, pasando por lúcuma, frambuesa, menta o lavanda que cosecho desde mi huerta e infusiono, pero también me encanta hacer paletas de jugo de frutas puestas simplemente en el congelador.

Si le preguntabas a mi papá cuál era la relación del helado para mí, él contaba esta historia mil veces:  yo tenía 3 años, me habían comprado un helado de chocolate en cono, era verano y yo no alcanzaba a comer tan rápido como se derretía y chorreaba en mi pequeña mano. Mi padre, para ayudar, me lo quita y lo lame, y yo muy enfadada lo increpo: “¡Oiga, caballero, no se coma mi helado!”.  Entre el asombro de mi arrojo al hablar y de verme enojada se largó a reír sin parar;  lo había desconocido como padre. Sólo un extraño se comería “mi” helado. Siempre con el pretexto de que se estaba derritiendo en mi mano, aprovechaba para comer; lo hizo siempre.

Cuando lo quiero recordar, voy y me compro un helado. Me siento por ahí y cierro los ojos. Algunas veces una lágrima de nostalgia y pena se me mezcla con el sabor dulce, porque los padres no debiesen morir nunca, sobre todo los que nos llevaban a tomar helado sintiendo que el amor del mundo entero cabe en la simpleza de un cono.

RECETA
Paletas de helado de agua
(manzana verde/limón)
– 230 gr. de pulpa de manzana verde o fruta a elección
– 6 cucharadas de jugo de limón
– 300 ml. de agua
– 80 gr. de azúcar de caña integral

Bata la pulpa con el azúcar. Agregue el limón y la mitad del agua. Revuelva todo y al final agregue el resto de agua. Vuelva a revolver hasta que todo esté bien incorporado. Vierta en moldes de paletas y al congelador.

¡Qué refrescante!

Beneficios Relacionados