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“Nunca antes habíamos tenido canciones tan misóginas”

Opinante, reflexiva y de mirada profunda, Anita Tijoux, cantante chilena, no sólo se ha consolidado como una de las voces más importantes de esta generación, sino que además marca pautas respecto del rol de la mujer y de la necesidad de buscar una sociedad más afable, donde prime la igualdad y generosidad y donde no tenga cabida lo violento.

Positiva respecto al cambio social que presentan los jóvenes y niños, Anita siente que “hoy hay un cambio generacional súper grande en términos de reflexión, creo que hay conversaciones y preguntas que están muy instaladas en diferentes ámbitos, como por ejemplo en los colegio, hoy mi hijo de 14 años reflexiona respecto de los privilegios en su condición de hombre. Me atrevo a decir que actualmente existe una reflexión colectiva que no habría sido posible de realizar sin la reflexión que surgió en nuestra generación, por ello hablo de una reflexión en general, no es que haya un libro o una clase particular, es un cambio que viene desde nosotras las mujeres con nuestra experiencia desde el pololeo, de las relaciones de pareja, del rol de mujer, donde comenzamos a ver lo que estaba mal, como lo violento que antes estaba tan normalizado que se borraba lo correcto y lo incorrecto, lo que estaba bien y mal, desde lo humano y la ética”.

 

 

Letras del terror

“Hoy vemos que existe una bipolaridad frente al tema de la violencia contra la mujer, ya que hay un levantamiento colectivo respecto de la reflexión pero al mismo tiempo nunca antes habíamos tenido canciones tan misóginas”, comenta la artista respecto del reggaetón y agrega que “escucho radio y pienso cómo se pueden programar esas canciones, con letras del terror, y la gente no se detiene a pensarlo, asume que es lo que suena. Tenemos que hablar de contaminación acústica porque la palabra genera realidad y cuando uno escucha la violencia en términos de la palabra finalmente se cree que es normal”.

En este sentido, Anita quien se define como una persona poco conservadora y liberal en temas como el aborto y el amor libre, es clara al rechazar que se normalice un estilo de música que violenta a la mujer. “Es súper dicotómico porque no hay educación, esto debe partir en la casa, en tu barrio, debe existir educación desde la radio, colegio, tu comunidad tu entorno. La educaciónHoy vemos que existe una falta de amorosidad tremendagre bajar las tasas de violencia contra la mujer.e la sumisiivo respecto d ó debe darse en todos los lugares y planos y ahí está el problema, ya que por un lado tenemos una reflexión colectiva y por otro una industria del entretenimiento que normaliza la sumisión de la mujer frente al hombre, entonces es muy difícil que esa reflexión colectiva tome una envergadura que efectivamente logre bajar las tasas de violencia contra la mujer”.

 

“Amorosidad”

“Hoy vemos que existe una falta de “amorosidad” tremenda, el amor es un motor, aunque suene muy hippie, es un motor que mueve el mundo y yo quiero que mi hija tenga una sexualidad sana y bonita y la “amorosidad” es lo que nos llevará a eso.

El amor mueve a las generaciones, acá hoy no vemos eso, vemos violencia y relaciones bajo sumisión. Hacer el amor es mirarse, es el tiempo, la pausa, el dejar libre también, es dar espacio, el amor tiene muchas tangentes que hacen que este abanico emocional sea hermoso. Por eso es tan difícil educar en estos tiempos, porque hay que llevar un discurso que va contra todo y uno puede quedar como una vieja mañosa”.

En las relaciones cotidianas, Anita Tijoux visualiza la pérdida de amabilidad que a su juicio contribuye con generar una sociedad apática que no conecta con las prácticas que antes valorábamos. “Hoy existe una incapacidad de ver al otro, mucha falta de humanidad y esto genera violencia, uno saluda en la calle y la gente está molesta, la gente quitó el amor a la palabra, y no es ser paranoica es algo real que vemos en la calle, en el diálogo cotidiano. Siento que lo más importante es tener respeto por el otro, ver al otro”.

Pese a lo anterior, y a que la artista insiste en la necesidad de volver a generar relaciones empáticas, agradece el afecto del público y su incondicionalidad. “Yo siento un cariño de la gente muy bello, me siento muy afortunada por poder dedicarme a lo que amo, que es algo que poca gente en este país tiene el privilegio de hacer, me ha costado mucho trabajo y ha sido bello el recorrido, pero el cariño cotidiano de la gente me conmueve, es algo muy personal que me llevo yo a mi casa.

Asimismo tengo muy claro que mi música muchas veces cae mal, porque cuando uno dice lo que piensa a muchos les parece mal, pero me enamoro de quienes me siguen desde que empecé y eso traspasa las generaciones, me gusta ver abuelos con sus nietos que siguen mi música. En Chile existe un público muy hermoso, pero también entiendo que hay que trabajar duro y salir fuera del país para que te validen, a veces no se abren muchas puertas, pero la paga viene del cariño y del amor, vuelvo a la palabra “amorosidad” de la gente. Destaco el Chile solidario que es el que me conmueve y que me paga no en dinero sino en cariño y en amor”.

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